En La Meca del siglo VII no había ninguna traducción completa de la Biblia al árabe. Se sabía que el Profeta ﷺ era iletrado, y su pueblo, que se le oponía, lo acusó de recibir ayuda de un hombre, y el Corán responde que aquel al que señalan habla una lengua extranjera, mientras que esto es árabe claro.
El Corán no afirma ser una copia: declara que confirma lo que es verdad en las escrituras anteriores y que es un criterio sobre ellas. Tiene historias que no se encuentran en la Biblia, como la de los pueblos de 'Ad y Zamud, y difiere de la Biblia en la historia de la construcción de la Kaaba por Abraham, en la naturaleza de Jesús y en otros puntos. La similitud se explica, en el Islam, por una sola fuente: el mismo Dios.