El Corán describe el Infierno con fuego y dolor como advertencia para acercar a las personas al bien. Dice que Dios no oprime a nadie, y que cada persona es juzgada por lo que sabía e hizo. Muchos sabios sostienen que un musulmán que ha pecado pero ha conservado la fe puede ser castigado y luego sacado, o ser perdonado directamente, y que el pecado de asociar copartícipes a Dios, sin arrepentimiento, no se perdona.
Los musulmanes creen que ningún ser humano puede saber quién está en el Infierno. El Profeta ﷺ enseñó que Dios es más misericordioso que una madre con su hijo, y que a un hombre se le perdonó por dar agua a un perro sediento. A los musulmanes se les dice que nunca estén seguros del destino de nadie.